Consiste en presionar, frotar o golpear rítmicamente con
las manos y con la intensidad adecuada, determinadas regiones
del cuerpo principalmente las masas musculares, con fines terapéuticos,
deportivos, de relajación, etc.
Se pueden realizar, entre otras manipulaciones, amasamientos,
fricciones, percusiones, pellizcos, roces, tecleteos, vibraciones; y dentro de cada una de esas manipulaciones, diferentes movimientos.
Así mismo, el quiromasaje realiza una aplicación
y correcta distribución de las energías corporales,
propiciada por su carácter sensorial, por lo que se muestra
especialmente eficaz en determinadas afecciones, como el estrés.
La duración de un quiromasaje es indeterminada, dependiendo
los casos, si bien no es aconsejable una duración superior
a una hora. En ocasiones se puede precisar de más de
una sesión para superar la dolencia.